Respeto y admiración para los migrantes hispanos

Respeto y admiración para los migrantes hispanos

“Ella se quitó los zapatos muy lentamente, avergonzada por el olor. No se preocupe. Le dije, estoy acostumbrado. Al quitarse los calcetines, la tela, rígida, a causa del sudor seco de días enteros, le arrancó la piel de las plantas. Las plantas y los talones de sus pies estaban cubiertos de numerosas ampollas del tamaño de un dólar de plata. Abrí el botiquín médico y me puse un par de guantes. Toqué sus pies y los giré cuidadosamente para examinarlos. Están bien. Le aseguré, he visto casos peores. La mayor parte de las ampollas no han reventado.”

Es la forma como nos relata Francisco Cantú, en su libro “La Línea se convierte en río, una crónica de la frontera”, una de sus múltiples experiencias de sus encuentros con inmigrantes ilegales que tratan de cruzar por la frontera sur de EEUU, historias que, en su mayoría, nos hablan de un esfuerzo que sobrepasa los límites del sufrimiento físico y moral de quienes tienen la valentía de buscar una vida mejor a la de su país de origen.

En un reportaje de Gabriela Rojas para la BBC, se describe el sufrimiento de miles de migrantes centroamericanos que son devueltos por la frontera con el Estado mexicano de Tamaulipas, una de las más peligrosas del mundo. Ahí se relata la experiencia de una mujer de 24 años y su hijo de 3, que tuvo que ver como golpeaban a su marido con bates de béisbol. A ella y a su pequeño, los secuestradores los liberaron a los ocho días, pero de su marido no volvió a saber más.

Son solo unas pequeñas muestras de lo que sufren decenas de miles de personas que tratan de lograr el sueño americano. Solo unos cuantos logran pasar la frontera y encontrar un trabajo, se menciona que actualmente existen en el país anglosajón alrededor de 11 millones de hispanos en situación migratoria irregular que laboran en una gran variedad de oficios, limpieza, construcción, hotelería, alimentos, cuidado de adultos mayores y la contribución de estas personas a la sociedad y la economía estadounidenses, quedó demostrada en el paro de migrantes en contra de las políticas migratorias de Trump del 16 de febrero de 2017, muchos negocios tuvieron que cerrar, ante la falta de personal.

Sobre las políticas migratorias del actual presidente norteamericano, el periodista mexicano Pedro Guadiana, refiere que son comparables con las realizadas contra los judíos en la Alemania Nazi, prohibición de ingreso, negación de presupuesto a ciudades santuario, marcación digital, similar a la estrella de David que se obligada a exhibir en su ropa a los judíos, el discurso de discriminación y que tacha a los hispanos (bajo la denominación genérica de mexicanos) de criminales, violadores y narcotraficantes. Es una realidad que, en la época de Trump, la vida de los inmigrantes hispanos en EEUU, se ha vuelto aún más difícil de lo que era.

Los que vivimos en México, difícilmente alcanzamos a comprender la valentía y el arrojo de quienes deciden dejar sus lugares de origen para trasladarse al país del norte, enfrentar un clima de fríos congelantes, en un país con un idioma y una cultura desconocidos, inmersos en un ambiente social de hostilidad y discriminación. A pesar de eso, nuestros compatriotas representan el segundo principal ingreso de divisas para México, tan solo en mayo de este años sumaron cerca de 3400 millones de dólares, lo que es una fuerte inyección a la economía del país, que está en franca decadencia.

Es importante que seamos conscientes que los mexicanos hemos fallado en crear un país de oportunidades de trabajo para todos y, quienes aquí vivimos, debemos reconocer la valentía y el aporte que las decenas de millones de mexicanos o descendientes de estos nos dan y no echarlos al olvido, como si no fuesen parte nuestra.

Mi respeto y admiración para todos ellos.

Crédito de la imágen:Capri23auto en Pixabay
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Oscar Müller Creel

Oscar Müller Creel